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- Vaya, qué
injusticia.
- Ser madre no significa dejar de tener tus propios deseos, expectativas,
limitaciones, ni dejar de escucharte a ti misma. Pero, en cambio, social
y culturalmente, cuando una mujer tiene un hijo pasa a existir sólo
en función de su rol como madre.
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- Pondré un ejemplo: una mujer que decide pedir una excedencia
o una reducción de jornada para criar a su hijo no lo está
haciendo mejor o peor que otra que decide trabajar. Son maneras diferentes
de enfocarlo y todas tienen que ser respetadas. La cuestión básica
es que sean libres para escoger, pero ahora no lo son.
- ¿Ah, no?
- Antes se las presionaba para que se quedaran en casa cuidando de los
hijos, ahora es a la inversa: no pueden dejar de trabajar. Si deciden
hacerlo, habrá, incluso, otras mujeres que las miren mal.
- Y esto también
repercute en los niños.
- La maternidad será mejor cuando las madres aprendan a escucharse
a sí mismas, porque si están mal, los hijos también
lo estarán. Y esto que parece tan simple, no es tan fácil
a la práctica. Los arquetipos clásicos de la maternidad
la idealizan potenciando el perfil de la madre sacrificio, lo cual no
es sano. Tampoco significa que tengan que ser narcisistas, pendientes
todo el día de sí mismas.
- Según
esta lógica, ¿qué es la maternidad?
- Es importante que las mujeres no lo vivan como un mandamiento, que quieran
ser madres porque toca comprarse el piso, casarse y tener hijos.
No se puede plantear así una cuestión tan trascendental
en la vida.
- ¿Y qué
debemos hacer antes de tener un hijo?
- Reflexionar, contactar primero con el deseo, porque si una mujer busca
la identidad femenina en la maternidad, no la encontrará. Además,
un niño nota cuando realmente la madre está insatisfecha
y buscando respuestas en él que no puede encontrar.
- ¿Qué
tipo de respuestas?
- ¿Qué es una mujer? Es la pregunta que siempre tenemos
en el inconsciente. La respuesta no está únicamente en la
maternidad, sino también en el trabajo, la amistad, la familia,
ámbitos a través de los cuales también se puede sentir
realizada.
- ¿Y qué
ocurre cuando centra su vida en la maternidad?
- Puede surgir el síndrome del nido vacío, que padecen muchas
mujeres cuando sus hijos se hacen adultos y se emancipan. Sienten un gran
vacío existencial y se preguntan: Y ahora, ¿cuál
es mi misión en el mundo? Lo pasan muy mal.
- ¿Surgen
otros problemas?
- Existe otro peligro: la inhibición del niño, que no rinde
en el colegio y/o actúa como si fuera mucho más pequeño
para la edad que tiene. Aparece como consecuencia de una demanda inconsciente
de la madre para que no crezca. ¡Traté el caso de un niño
a quien la madre le daba de comer en la boca con ocho años de edad!
- Increíble.
- La otra cara de la moneda son los padres que hacen crecer a sus hijos
antes de tiempo, una tendencia que aumenta año tras año,
según explican psicólogos, educadores y maestros. Y es que
cada vez hay más niños que hacen cosas que no les pertenecen
para su edad.¡Hay que con siete años ya no juegan con juguetes
y niñas que con diez años van pintadas a clase!
- ¿Y cómo
reaccionan los padres?
- Se sienten impotentes delante de esta tendencia social. Si en la familia
no hay conciencia de ello y no se cultiva suficientemente el diálogo
con los hijos o los temas que se tratan son superficiales, estos mensajes
encuentran un terreno abonado. Los padres tendrían que ir contracorriente
y plantar cara a las presiones económicas y mediáticas.
- Pero muchas veces
no tienen suficiente tiempo para dedicar a los hijos.
- También es cierto. Muchas madres tienen que hacer largas jornadas
laborales y cuando llegan a casa, cansadas, aún les esperan las
tareas domésticas.
- ¿Ser madre
es más difícil hoy que hace 30 años?
- En este aspecto sí. Las mujeres reciben un doble mensaje: por
un lado, tienen que continuar ejerciendo a la perfección la maternidad,
como hicieron sus abuelas o sus madres, y por el otro, hacer frente a
un estilo de vida completamente diferente, con presiones para ser siempre
activas y económicamente solventes.
- Vaya, el estereotipo
de "la mujer 10".
- Y como es difícil compatibilizarlo todo, se sienten culpables.
Esto causa altos niveles de ansiedad, ciertos grados de depresión
y sobre todo malestar psicosomático que se traduce en enfermedades
físicas.
- ¿Cómo
cuáles?
- Cansancio crónico, dolor en las articulaciones, problemas para
conciliar el sueño, irritabilidad, dificultades al tratar con la
pareja o al mantener relaciones sexuales. Un síntoma es que cada
vez hay más mujeres de 40 años con reuma, una enfermedad
que antes padecían más las mujeres de 60 años.
- Pero siempre
se ha dicho que las mujeres son más fuertes que los hombres.
- La mujer ha sido durante años la sostenedora tradicional de la
familia y se ha acostumbrado a sufrir, pero eso pasa factura. Las mujeres
jóvenes de hoy podrían llegar a la vejez en peores condiciones
que sus madres o abuelas.
- Pero cada vez
son más las que deciden retrasar la decisión de tener un
hijo.
- Es cierto, aunque es muy importante que no vean en la maternidad sólo
la dimensión de sacrificio. Lo que tiene que cambiar es la mirada
social respecto a este tema: una mujer que se quede embarazada no debería
ser penalizada en el trabajo. En cambio, actualmente, la mujer vive la
maternidad como si fuera una delincuente, cuando es algo que se tendría
que cuidar y proteger. Una sociedad que descuide a sus mujeres y niños
es una sociedad que no se quiere a sí misma porque los niños
son el futuro.
- ¿Los roles
del padre y de la madre son diferentes?
- Las funciones son cada vez más intercambiables no todas,
obviamente-, pero hay que diferenciar las vivencias. Está comprobado
que cuando una madre llega cansada o irritada a casa, ese estado anímico
lo transmite al niño. La criatura recibe con más intensidad
los sentimientos de la madre que los del padre hasta los cinco años
de edad.
- Pero a veces
las madres tienen sentimientos negativos respecto a sus hijos.
- La maternidad se ha mitificado y se habla poco del sentimiento de hartazgo
respecto a los hijos que pueden sentir algunas madres en determinados
momentos de su vida. En este sentido, hay madres que me han llegado a
decir que sintieron ganas de soltar el cochecito del bebé en plena
calle porque tenían un mal día. Pero no es lo mismo pensar
que actuar. Lo primero es admitirlo y hacerse preguntas. A lo mejor descubren
que no se están dando suficiente espacio para ellas mismas.
- ¿Los futuros
padres sin demasiado tiempo deberían tener hijos?
- Sí, en esas condiciones tienen que tratar de priorizar la calidad
del tiempo que estén con sus hijos y no tanto la cantidad. Cuando
estén con ellos, que disfruten al máximo de la relación,
que favorezcan el diálogo y sepan captar sus necesidades.
- ¿Algún
consejo más?
- Si se tiene que distanciar a menudo de su hijo, intente trazar un hilo
invisible con su subconsciente.
- ¿Cómo
hacerlo?
- Una amiga que por razones de trabajo tenía que viajar bastante
me explicó que, cuando estaba fuera de casa, le decía a
su hijo pequeño que cada noche mirara una estrella, que ella al
mismo tiempo también la estaría mirando y así se
conectarían. También hay madres que les dibujan un corazón
y les dicen: "Mira, mientras yo esté trabajando, tú
estarás en la guardería o con los abuelos, pero, ves, acuérdate
de que siempre te llevo dentro de mi corazón".
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